

Antiguo edificio del siglo XVIII que representa una vivienda tradicional de la Sierra de Huelva con reformas durante la primera mitad del siglo XIX que principalmente afectaron a la fachada. Es precisamente en este siglo cuando pasa a funcionar como posada. El edificio consta de dos construcciones con un pequeño patio: la primera, o de acceso, es la más antigua donde los forjados de todas sus plantas, típicos del lugar, son de madera de castaño, cuya calidad es de todos bien conocida; y la segunda corresponde a la zona del granero y establos donde las bestias de los viajantes pernoctaban. La Posada así como el pueblo de Alájar eran zona de tránsito donde los viajantes paraban para comerciar y seguir camino hacia Sevilla trayendo productos de Portugal. A parte de posada, también es conocida en el pueblo como casa de Críspulo, dado que éste fue el nombre de uno de sus últimos moradores. A pesar de las reformas y de su actual funcionalidad dentro de la modernidad es un establecimiento que conserva un marcado encanto y una aureola que esconde tras sus muros los siglos de historia que dictan su idiosincrasia.

Las múltiples habitaciones y salones invitan al cliente a disfrutar de su comodidad envuelto en la antigüedad de sus paredes y maderos, así como con sus chimeneas que embelesan el ambiente con un calido aroma a leña de encina. A esto ha de unírsele la amabilidad y cordialidad de sus anfitriones, los cuales intentan personalizar el trato y hacer su estancia lo mas agradable posible. Desde un principio, el huésped será bien recibido captando el aire tradicional envolvente del lugar.
La Posada es fácil de encontrar ya sea llegando en coche o transporte público desde Sevilla, Huelva, Jerez, Madrid, Faro, etc. Le podemos enviar por correo o por email la forma de cómo llegar aquí, si así lo desea. También hay una zona de aparcamiento público y seguro a pocos metros del hotel, ya que afortunadamente no conocemos el crimen en este pueblo.
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